Todos los aficionados al fútbol
en algún momento durante un partido, ya sea por la emoción el ambiente y sobre
todo si estamos en un estadio, le hemos mentado la madre al árbitro, sobre todo
si marcan un penalti en contra de nuestro equipo.
Las noticias falsas como la investigación
de la FIFA a un árbitro que pito un clásico América Chivas, solo se quedó en
eso una noticia falsa, recuerden el dolor del “no era penal”, acto que
olvidamos de inmediato cuando fue a favor de México; la terrible verdad, incómoda
y polémica, es que no importa que decisión tome el árbitro, siempre será abucheado,
jamás he visto un estadio completo reclamando al árbitro un penalti a favor de
su equipo, siempre agreden los ofendidos y los beneficiados defienden como gato
pansa arriba ¿lo van a negar los aficionados
del Barcelona?
No he visto ningún aficionado del
Barcelona recriminándole a su equipo que el segundo penal contra el PSG fue una
clavadota, ¡no lo hacen, ni lo aran! porque cuando les beneficia lo toleran
pero cuando les perjudica lo repudian y eso señores aunque no nos guste y digo
nos guste porque a mí también me ha pasado, se llama hipocresía.
Volviendo a lo que nos atañe, un árbitro
es la autoridad en la cancha, es quien determina el grado de la falta, quien
impone un orden, sin árbitros el fútbol sería un carnaval sin ningún sentido,
no veríamos jugadas trepidantes, ya que sería muy sencillo teclear al jugador y
dejarlo inconsciente, todos los partidos terminarían en bronca, pues sin nadie
que imponga respeto y aplique un reglamento no existirían eventos tan
maravillosos como un mundial de fútbol.
No logramos dimensionar las
cosas, no es el castigo, es lo que comenzaremos si permitimos que se falte el
respeto a la autoridad, si culpamos a los árbitros por defenderse, mañana
perderemos el deporte que amamos, si no me crees, recuerda los partidos
callejeros, avía falta cuando lloraba, avía sangre o de plano la lesión estaba
muy grave, el tiempo era hasta que se nos ocurría, llegaban nuestras madres por
nosotros, se oscurecía o más grandes cuando llegaban las cervezas.
El castigo podrá parecer justo o
exagerado, justo solo Dios, Exagerado depende de quien lo vea. Un año de
castigo a ambos jugadores es solo aplicar el reglamento.
Una pregunta a todos incluido yo
¿queremos perder nuestra liga por dos berrinches? Dos jugadores que piensan que
dar un cabezazo y empujar no es agresión, si nos lo hicieran a nosotros, no nos
ágamos tontos, responderíamos a golpes, los reglamentos existen por algo, para
no comernos entre nosotros, para poder vivir en sociedad, ahora en un partido,
mañana en nuestras casas; que estamos enseñando a nuestros hijos, si estas en
contra de los árbitros, le enseñas a tus hijos a no respetara a la autoridad y
mucho menos a ti.
La injusticia de la legalidad por Joel Jarquin Flores.
jaruinfloresjoel@gmail.com;
revista.transforma31@gmail.com
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